EDUCARSE EN LA CULTURA DE LA AUTOGESTIÓN: APORTES SOBRE EL APRENDIZAJE COLECTIVO.Ana Inés Heras

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¿Por qué, entonces, decimos que aprender a participar en este tipo de colectivos es tarea compleja?

En principio por --al menos-- dos razones de peso. Tal vez al terminar de leer el escrito se pueden pensar otras más... Queda abierto a la construcción del lector@

La primera es que las sociedades en que vivimos suelen plantearnos como orientación del sentido común que la organización de nuestra vida cotidiana es jerárquica, se basa en una autoridad en la que delegamos la toma de decisiones, se orienta burocráticamente hacia la gestión de lo cotidiano y no propicia la libertad de pensamiento sin dogma. Todos estos atributos "más comunes” de nuestras sociedades conforman lo que Castoriadis llamó la heteronomía como proyecto de sociedad. Por lo tanto, lo que solemos aprender y en lo que somos educados más fácilmente, es en comprender cómo funcionan las jerarquías, de qué manera se ejerce el poder no compartido, cómo ubicarnos con respecto a la burocracia, como modos más comunes de transitar nuestra vida cotidiana. Entonces para participar de la cultura de la auto-gestión, en primer término, hay que des-aprender. Si bien este concepto no es nuevo (ya ha sido planteado por otros/as en diferentes momentos) lo que pretendo acercar como novedad es una reflexión sobre situaciones concretas donde vemos cómo se des-aprende para aprender en el proyecto de autonomía. El des-aprendizaje del ejercicio del proyecto de heteronomía nos permitiría comenzar a construir lo que Castoriadis llamó la autonomía como proyecto político. En tanto los colectivos auto-gestionados se orientarían hacia la autonomía, entre sus aprendizajes está el des-aprender.

La segunda razón es que cada organización de este tipo precisa de una capacidad de auto-análisis importante. Y se precisa también que dicho análisis pueda traducirse efectivamente en dispositivos organizacionales que tomen en cuenta lo elaborado críticamente. También que esta traducción se produzca en situación. Y para traducir en situación, es decir, atendiendo a las cuestiones específicas de cada contexto, es preciso que la palabra y la acción sostengan el trabajo cotidiano colectivo.

La voz y el cuerpo, entonces, están presentes de manera fundamental entre los aprendizajes hacia el proyecto de autonomía.

También está presente la concepción de la forma que adquieren palabras y acciones para trans-formarse, precisamente. En tanto estamos corrientemente educados en la heteronomía, tendemos a disociar nuestros cuerpos, deseos, emociones y pensamientos. Solemos asignar "más valor” al modo analítico que priorice el pensamiento y es corriente que en nuestras sociedades la educación no contemple ni siquiera las posibilidades del cuerpo, la emoción, la palabra y otros tipos de lenguajes de los que como humanos somos capaces. Entonces, esta segunda cuestión de peso nos alerta acerca de que para construir con otros un proyecto auto-gestionado también debemos re-educarnos en forma integral, aprendiendo a tomar en cuenta todas nuestras posibilidades humanas. Diríamos que está más cerca del arte que de la producción de silogismos.

La ilustración que abre este artículo pretende reflejar esa cualidad artística (estética) del pensamiento colectivo auto-gestionado: así como mi hijo a los tres años y medio podía usar su potencia plástico-creadora para construir una imagen nueva de un autito, nosotros debemos permitirnos crear nuevas plasticidades mentales, corporales, estético-creativas y discursivas para pensar en y hacia la autonomía como proyecto.


PARA PROFUNDIZAR